Por César Vallejo (Fragmento) Por lo demás, el libro [ Trilce ] ha caído en el mayor vacío. Me siento colmado de ridículo, sumergido a fondo en ese carcajeo burlesco de la estupidez circundante, como un niño que se llevara torpemente la cuchara por las narices. Soy responsable de él. Asumo toda la responsabilidad de su estética. Hoy, y más que nunca quizás, siento gravitar sobre mí una hasta ahora desconocida obligación sacratísima, de hombre y de artista: ¡la de ser libre! Si no he de ser libre hoy, no lo seré jamás. Siento que gana el arco de mi frente su más imperativa fuerza de heroicidad. Me doy en la forma más libre que puedo y ésta es mi mayor cosecha artística. ¡Dios sabe hasta que punto es cierta y verdadera mi libertad! ¡Dios sabe cuánto he sufrido para que el ritmo no traspasara esa libertad y cayera en libertinaje! ¡Dios sabe hasta qué bordes espeluznantes me he asomado, colmado de miedo, temeroso de que todo se vaya a morir a fondo para que mi pobre...
Por Walter Espinoza Ramírez Escribo la luz de su delirio escribo su mirada de silencios Sólo tú puedes salvarme de esos días porque la poesía existe Manantial Horizonte toda la noche tu mirada y lejos todas las distancias todas las heridas y siempre tu belleza de árboles de luz de Poesía
Por André Coyné Durante los años que compartí con Moro solamente dos veces regresé a Francia, la segunda en 1955. Yo viajaba, según era costumbre todavía para quien no disponía de mucho dinero, en barcos italianos que iban de Génova a Valparaíso. Demoraban tres semanas en llegar a El Callao. Una de las últimas escalas, antes de cruzar el Canal de Panamá, era La Guaira, el puerto de Caracas. En la distribución del correo, me entregaron una carta de Moro, con fecha del 14 de abril de 1955. Contenía su último poema —que ni yo ni él sabíamos que sería el último de su vida —. EL SOMBRERO SOBRE TRAFALGAR SQUARE He aquí la nueva estación Este palacio es antiguo Lo mismo este sombrero Detenido en el sitio El poco de agua tesoro del conejo Escondido humilde mezquita por el sombrero Augusto en medio de la plaza De piel Tal el viejo obelisco Obligado a zumbar sino a cantar Sobre el aire de los pequeños panes: El joven se eleva mal a ala esquina del cielo Oh consejo del sabio No ...
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